MÁS DE 300 MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO TIENEN ANSIEDAD.

Pero ahora hablemos de lo que importa: cómo deshacerse de ella.

 

Aunque te chirríe es fundamental que entiendas, para poder aniquilarla, que no es una enfermedad física.

 

Estamos de acuerdo en que las sensaciones de la ansiedad son una putada (siento no andarme con remilgos), pero no caigas en el error de pensar que la solución está en ponerle remedio a eso.

 

Así que aclaremos aquí y ahora una cosa importante.

 

La ansiedad es un trastorno de origen emocional cuyo disparador es el miedo; y ese miedo, en grandes cantidades, puede acabar en crisis de ansiedad o en ataques de pánico.

 

Y lo único físico que interviene en todo esto es la amígdala. Que es el centro de gestión del miedo y la responsable de que muchos hayamos terminado en el hospital convencidos de que nos moríamos.

 

Como alguien dijo una vez… el miedo es libre.

 

 

EL ORIGEN DEL MIEDO QUE DESEMBOCA EN ANSIEDAD.

Todos los miedos nacen en la más tierna infancia. Cuando la vida depende de sentirse protegido y amado.

 

Cuando un niño, por la razón que sea, se siente tratado de forma poco amorosa o insuficiente o incluso ausente… erróneamente va a creer que la culpa es suya.

 

Simplemente no puede saber que no lo es.

 

La información que tiene es la que papá y mamá le transmiten y él está a la escucha de todas las formas posibles porque de eso depende su supervivencia.

 

Pone atención a lo que le dicen, a lo que le hacen sentir, a lo que ve, a lo que escucha, a los gestos de mamá, a las actitudes de papá…

 

Si algo no va bien, sentir que es su culpa le otorga poder…

 

Es una forma de creer que tiene cierto control sobre cómo recibir Amor y así evitar el dolor y poder sentirse seguro.

 

 

Es un mecanismo de autodefensa creer que depende de él cómo se comporten los demás.

 

Finalmente el  niño crece pensando que era malo, indigno, equivocado, inadecuado, insignificante, insuficiente, dudoso, flojo, débil…

 

Y con los años adoptará eso que piensa sobre sí mismo, como parte de su personalidad. Creyendo que así es él.

 

Así que hoy, hay muchos adultos en este mundo contándose mentiras sobre sí mismos.

 

Adultos heridos y asustados.

 

Adultos llenos de miedos.

 

A que les mientan.
A quedarse solos.
Al rechazo.
A no ser amados.
A que les comparen.
A no encajar.
A ser manipulados.
A las burlas.
A que los demás se den cuenta que no valen nada o que son un fraude.
A las personas frías…

 

Adultos que se sienten ansiosos, deprimidos, vacíos, enfadados, culpables, avergonzados…

 

Y que desconocen que la ansiedad es miedo al experimentar de nuevo aquello que ya supuso abandono y desprotección en la niñez.

 

 

EL CAMINO DE SALIDA.

Afortunadamente lo hay.

 

Y es un camino que se recorre resolviendo los miedos.

 

Esos que nacieron del problema inicial de falta de amor y de protección.

 

¿Recuerdas la lista de miedos de hace tan solo unas pocas líneas? Pues ese tipo de miedos.

 

Al hacerlo, la ansiedad se diluye poco a poco porque se resuelve aquello que la origina en su raíz.

 

Y el camino se convierte en un viaje hacia el interior para reparar aquellas partes rotas que nos hacen vulnerables a la ansiedad.

 

Quizá pronto hablemos de eso.

 

 

 

Una cosa más…

 

Puedes aprender mucho más sobre cualquier camino escuchando a quien lo recorrió, que mirando un mapa.

 

Eso es así de toda la vida de Dios. Y por este motivo hay personas que reciben emails míos cada día.

 

A quien se apunta le hago llegar Los 3 errores que convierten la ansiedad en un trampa y que es fundamental no cometer.

 

Y algo más…  un regalo de bienvenida. Pero eso no te lo cuento. Es una sorpresa. Y las sorpresas, no se cuentan.

 

Pero solo para quienes se suscriben.

 

Te veo dentro.
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